Diabetes gestacional: una actualización basada en la evidencia

La diabetes gestacional (DG) se define de manera general como aquella situación en la que una mujer afronta por primera vez un diagnóstico de diabetes mellitus en el curso de un embarazo, y que se suele resolver o finalizar al término de dicho embarazo. La DG no incluye, por tanto, la situación de aquellas mujeres que padeciendo con anterioridad diabetes se quedan embarazadas en un momento dado.

Por lo general la DG suele ponerse de relieve desde el ecuador y hacia el final del periodo de gestación y como es fácil de prever por su nombre, cursa con resistencia a la acción de la insulina, intolerancia a la glucosa e hiperglucemia. Por razones obvias esta situación de hiperglucemia afecta también al desarrollo del feto en el útero, siendo una de las consecuencias más claras y directas el alumbramiento de bebés significativamente más grandes y de mayor peso que la media. Es lo que se conoce como macrosomía (peso al nacer superior a los 4 kg, o por encima del percentil 90 en las tablas de talla-para-la-edad).

Para tener una idea del riesgo de padecer DG es conveniente tener en cuenta los aspectos considerados por el Instituto Nacional de Excelencia en la Salud y los Cuidados (el NICE británico) y saber que se está en riesgo cuando se está en alguna de estas situaciones:

  • Haber padecido diabetes gestacional con anterioridad,
  • Haber dado a luz con anterioridad un bebé macrosómico,
  • Tener un importante sobrepeso, normalmente con un IMC por encima de 30,
  • Tener un padre, madre, hermano o hermana con diabetes,
  • Edad materna (mayores de 35 años tienen un mayor riesgo).

Todo ello sin olvidar la existencia en el mercado de nuevos test genéticos que pueden ayudarnos a conocer el riesgo de diabetes gestacional como GDMpredict de Patia.

Test riesgo genético diabetes gestacional

Diabetes gestacional: mal pronóstico para la madre

A pesar de que la situación de hiperglucemia típica de la diabetes gestacional (y de cualquier tipo de diabetes mellitus en ausencia de tratamiento) suele revertir al final del embarazo, el pronóstico de salud para las partes implicadas en la diabetes gestacional no es especialmente halagüeño.

Por un lado, para la madre, las consecuencias relativas a su salud afectan tanto al curso del embarazo en el que se identifica la DG como a su salud tras el mismo. Las mujeres diagnosticadas con DG presentan un riesgo aumentado de padecer diversas comorbilidades o patologías asociadas a su situación. Entre ellas, la más importante es la preeclampsia, una posible complicación propia del embarazo que se caracteriza por un conjunto de síntomas entre los que destacan la hipertensión y la proteinuria materna (valores elevados de proteínas en la orina) con o sin edema patológico.

Diabetes gestacional: una actualización basada en la evidencia

Además, un primer diagnóstico de DG favorece la recurrencia de nuevos diagnósticos de esta situación en embarazos posteriores. Se estima que la recurrencia de la DG oscila entre el 30 y el 84% de los casos; una amplia horquilla que se explica en virtud de los criterios de detección y diagnóstico aplicados, así como de la comunidad en estudio ya que la raza parece ser un factor importante a la hora de considerar la incidencia de la DG.

Pero además, las madres que han padecido DG tienen un mayor riesgo de comorbilidades a largo plazo tras el embarazo en cuestión. Así, las mujeres con DG previa tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 a lo largo de su vida y de que esta debute a edades más tempranas que aquellas mujeres que no han tenido DG. Lo mismo sucede con la enfermedad cardiovascular, la hipertensión y, como no podría ser de otra forma, con el denominado síndrome metabólico (conjunto de síntomas que a su vez son factor de riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Los principales componentes del síndrome metabólico incluyen la obesidad abdominal; la dislipidemia; la hipertensión; la hiperglucemia; la resistencia a la insulina; un estado proinflamatorio y un estado protrombótico).

Diabetes gestacional: también mal pronóstico para el futuro del bebé

El bebé afectado por la DG durante su concepción también asume una serie de riesgos, unos directos y bien definidos como por ejemplo la mencionada macrosomía, complicaciones en el parto relacionadas con la necesidad de practicar cesárea, distocia de hombro, problemas respiratorios, hipoglucemia fetal e hiperbilirrubinemia.

Pero además, el bebé en estas circunstancias también asume una serie de riesgos a largo plazo que le van a acompañar durante todo su desarrollo y vida fruto de la “programación genética en el útero” entre los que destacan un mayor riesgo de obesidad, de padecer síndrome metabólico y de la propia diabetes tipo 2.

Diabetes gestacional: una actualización basada en la evidencia

Enfrentar la DG desde el punto de vista nutricional

Tal y como dice el refrán “más vale prevenir que curar” y es mucho más sencillo prevenir la situación de la DG que lidiar con ella una vez diagnosticada. Sea como fuere, tanto en el terreno de la prevención primaria, como en el caso de la secundaria las recomendaciones dietéticas son muy similares y se centran en los mismos consejos que ya se han comentado varias veces en este blog: índice y cargas glucémicas bajas, adecuada ingesta de fibra y el seguimiento estrecho por parte de un equipo multidisciplinar que incluya el monitoreo periódico y el uso de diarios de alimentos. Todo ello, en general, se asocia a patrones dietéticos mediterráneos o relacionadas con la dieta conocida como DASH (del inglés Dietary Approaches to Stop Hypertension) que de alguna forma se pueden vincular, sin problemas, con las directrices ya conocidas por nuestra guía dietética preferida, es decir, las del Plato de la Alimentación Saludable de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

Otra de las patas tanto de la prevención como del tratamiento de la DG es la actividad física. Además de las recomendaciones dietéticas, se ha contrastado que el ejercicio aeróbico o de resistencia de intensidad moderada a alta mejora los niveles de glucosa en sangre en ayunas y tras las comidas en mujeres con diabetes gestacional que realizan ejercicio realizado de tres a cuatro veces por semana. 

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Por Juan Revenga, dietista-nutricionista

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Juan Revenga
Me formé como Dietista-Nutricionista y Biólogo en la Universidad de Navarra. Ejerzo la profesión de Dietista-Nutricionista como consultor, una actividad con la que me encuentro plenamente identificado y que practico en virtud de la evidencia científica más actual. Compagino mi trabajo en la Universidad San Jorge como profesor en la Facultad de CC. de la Salud, con labores de divulgación en materia de nutrición, alimentación y salud en distintos medios de comunicación. Soy miembro de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN), formo parte tanto de su Comité Científico como de su Comité Técnico Asesor y he sido presidente y fundador del Colegio Profesional de D-N de Aragón (CPDNA). Soy un activo usuario de las redes sociales y si quieres me puedes seguir en twitter (@juan_revenga) o en Facebook.