Tres reflexiones personales alrededor de la diabetes

Ruedas, amputaciones y amigos. El artículo de hoy tan solo pretende contar tres anécdotas personales, íntimas incluso, que de algún modo u otro me han llevado a este nivel de asombro, o de incredulidad si lo prefieres, al ver como el tema de la diabetes pasa desapercibido, incluso desconocido para muchas personas. Hasta que les toque de cerca o muy de cerca, claro.

Yo es que no salgo de mi asombro con el tema de la diabetes. Y lo digo completamente en serio. Me resulta muy difícil comprender cómo es que una enfermedad que afecta a tantísimas personas en el mundo, que tiene tan graves y habituales complicaciones y que sobre todas las cosas, que ha crecido tanto en los últimos años, se le presta tan poca atención en el terreno popular, o si lo prefieres a pie de calle. Máxime cuando una de sus variantes, la tipo 2, la que representa cerca del 90% de todos los casos de diabetes mellitus del mundo tiene un marcado carácter prevenible, aunque no es el único.

Los datos actualizados sobre el número y proporción de personas afectadas por la diabetes siempre superan los peores presagios emitidos poco tiempo atrás. Las cifras más recientes indican que la diabetes afecta actualmente en el mundo a 425 millones de adultos, y que para el año 2045 se prevé que alcance a 629 millones. Solo en referencia a la diabetes tipo 2 y a los mayores de 18 años en España, esta enfermedad afecta al más del 13% de la población total (dato de 2011). Lo cual supone todo un problema ya que la diabetes es una importante causa de  enfermedad cardiovascular. Además, la retinopatía diabética es la principal causa de pérdida de visión en adultos en edad de trabajar, y la enfermedad renal es hasta diez veces mayor en personas con diabetes. Al mismo tiempo las amputaciones o pérdidas de extremidades son una de las complicaciones más habituales relacionadas con la diabetes.

Las ruedas, mi profesor de fisiopatología y la diabetes

A principios de los años 90 cuando la prevalencia de la diabetes no era ni de lejos la actual (ya he comentado que cada año que pasa hay que corregir los vaticinios relativos a la diabetes, empeorándolos) mi profesor de fisiopatología sostenía que coRuedas desgastadasn el páncreas (al igual que muchos otros órganos) sucedía un poco como las ruedas de un coche, que se desgastaban. Daba igual que tus ruedas fueran mejores o peores, y cómo las trataras, con el tiempo habría que cambiarlas porque eran elementos que se desgastaban. Y que algo así pasaba con la parte endocrina del páncreas (la encargada de producir y excretar la insulina) que ya fuera “un buen páncreas o uno malo” (factores genéticos) y como lo tratáramos (hábitos de vida) el páncreas un día terminaría por no dar más de sí y que por tanto, si todo el mundo viviera lo suficiente, todo el mundo terminaría padeciendo diabetes. Pero (y aquí vienen la moraleja) tal y como sucede con las ruedas de un coche que si las cuidamos alargamos su vida útil y si las maltratamos la acortamos, con el páncreas sucede parecido: si cuidamos nuestros hábitos de vida podemos alargar de forma muy significativa la operatividad de nuestro páncreas y retrasar la aparición de la diabetes. Y es que tal y como sabes, y a diferencia de las ruedas de un coche, para el páncreas no existe recambio.

Las amputaciones en un hospital de Navarra y la diabetes

Por motivos personales no hace demasiado tuve que pasar un tiempo relativamente amplio acompañando a un familiar próximo mientras este estaba hospitalizado a consecuencia de una intervención de cirugía vascular. Su caso nada tenía que ver con la diabetes, sin embargo, en el tiempo que estuvo hospitalizado este familiar tuvo ocasión de compartir la habitación (de dos camas) con al menPie amputacion diabetesos cuatro personas hospitalizadas. Me llamó la atención el conocer que esas cuatro personas estaban ingresadas para practicarles una amputación a causa de una de las principales complicaciones de las diabetes de largo de recorrido y sobre todo mal gestionadas: las macroangiopatías diabéticas. Es decir, la afectación de arterias de mediano y gran calibre como consecuencia de la diabetes mellitus. Esta situación puede afectar al territorio coronario, dando lugar a cardiopatía isquémica; a la circulación cerebral, produciendo accidentes isquémicos o hemorrágicos o a la circulación periférica, especialmente de extremidades inferiores (que era el caso de esos pacientes) lo que potencialmente se traduce en claudicación intermitente, úlceras o gangrena… y de ahí las habituales amputaciones.

Alguno de los detalles más llamativos de aquella experiencia fueron el saber que uno de esos pacientes con diabetes estaba ingresado para que le amputaran el pie después de que hacía tres o cuatro años le hubieran amputado algunos dedos de ese mismo pie. Como digo pasé un cierto tiempo en el entorno de aquella planta de cirugía vascular y me dio para constatar que ni tan siquiera en un pequeño número de habitaciones aledañas a la del familiar al que acompañaba había ningún paciente ingresado que no tuviera diabetes y que no estuviera allí para que se le practicase algún tipo de amputación.

Mi amigo y la diabetes

Tuve un amigo con diabetes. Digo tuve porque falleció hace 15 años cuando él contaba 39.Corazon y diabetes Y no fue precisamente un amigo cualquiera. Era uno de esos que caen uno o dos, no más, en cada docena. Cuando hay suerte. El caso es que ese amigo del alma tenía diabetes tipo 1; de hecho podría decirse que nació con ella. Era cabal, responsable porque sabía lo que tenía encima. Muchas veces asistí a al ritual que seguía diariamente cuando tenía que analizar su glucemia e inyectarse la dosis oportuna de insulina. Un día, en una de las revisiones periódicas le dijeron que estaba perdiendo la visión: sufría retinopatía diabética, una forma característica de las también frecuentes microangiopatías asociadas a esta enfermedad (y que afectan principalmente a la retina, los riñones, el sistema muscular y nervioso) . Nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que pasó casi a continuación, pero a los pocos días ese amigo falleció. Con 39 años y con una aciaga esperanza de vida, durara lo que fuera a durar, se quedó dormido tras administrarse su última y esta vez excesiva ración de insulina.

En resumen

A pesar de que las circunstancias en buena lógica nos deberían hacer pensar en sentido contrario, parece que de alguna forma vivimos de espaldas a la grave situación en la que estamos inmersos al respecto de la diabetes:

  • El número de casos crece de forma dramática casi ridiculizando las perores expectativas realizadas poco tiempo atrás.
  • A la vista de la evolución de esta enfermedad creo que podría hablarse de una auténtica epidemia en el panorama mundial. Epidemia en la que la diabetes tipo 2 es una clara protagonista.
  • Las complicaciones asociadas son graves y comprometen de forma importante la esperanza y calidad de vida.
  • No entiendo cómo es que en el marco de la Salud Pública no existen campañas más contundentes para poner estas cuestiones de relieve, en especial cuando se tiene en cuenta el importante gasto que implica (en España y para que te hagas una idea es de cerca del 8,2% del gasto sanitario total)
  • Pero más allá de la sensibilidad y buen hacer de las administraciones creo que todos los ciudadanos y más en especial todos aquellos pacientes o personas en riesgo de padecer diabetes mellitus debieran tomar nota del importante papel que tienen sus acciones en el tratamiento y prevención de esta enfermedad que dista mucho de “solucionarse” con una pastilla o dosis de insulina.

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Por Juan Revenga, dietista-nutricionista

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Juan Revenga
Me formé como Dietista-Nutricionista y Biólogo en la Universidad de Navarra. Ejerzo la profesión de Dietista-Nutricionista como consultor, una actividad con la que me encuentro plenamente identificado y que practico en virtud de la evidencia científica más actual. Compagino mi trabajo en la Universidad San Jorge como profesor en la Facultad de CC. de la Salud, con labores de divulgación en materia de nutrición, alimentación y salud en distintos medios de comunicación. Soy miembro de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN), formo parte tanto de su Comité Científico como de su Comité Técnico Asesor y he sido presidente y fundador del Colegio Profesional de D-N de Aragón (CPDNA). Soy un activo usuario de las redes sociales y si quieres me puedes seguir en twitter (@juan_revenga) o en Facebook.
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