No es solo lo que comes, lo que bebes también cuenta (y mucho)

Se suele prestar poca atención a lo que bebemos, hay que reconocerlo. Centramos buena parte de nuestra preocupación en la comida en sí, tanto que al hablar de bebida nos referimos a esta como el “acompañamiento” en vez de considerarla como un elemento más en nuestra dieta. Y es un error. Muy grande.

Entre la población norteamericana se consumen entre 150 y 300 kcal más al día que hace cuarenta años. Y no nos engañemos, el patrón de vida por estos lares es bastante similar. Aunque se nos llena la boca hablando de dieta mediterránea, si por algo se caracteriza nuestro patrón dietético es por estar absolutamente occidentalizado. Con todas sus características, y las calorías de más es una de ellas. La misma fuente anteriormente citada nos informa que al menos el 50% de esas calorías de más provienen de la ingesta de bebidas con una concentración de azúcares significativa. Llámalas “refrescos”, batidos lácteos de distintos sabores, bebidas “energéticas”, zumos, etcétera. Nos estamos columpiando con las calorías líquidas. Ahora bebemos más veces de esas cosas, y cuando lo hacemos las raciones también son mayores.

Calorías liquidas azúcar bebidasSe trata de una realidad que se pone de relieve tanto en la población adulta como en la infantil. En un estudio de 2007 se contrastó que entre los años 60 y los primeros años de este siglo los adultos norteamericanos han aumentado el ingreso diario de calorías a partir de las bebidas de forma considerable siendo las bebidas azucaradas un elemento protagonista. Unos datos que se han confirmado en estudios más recientes. En el caso de los niños y adolescentes hay también bastantes datos, y los resultados son similares. Baste como muestra este estudio o