Hablar mal de las legumbres y la diabetes es difícil o incluso imposible

Comemos muy pocas legumbres, a pesar de que estas forman parte destacada y en positivo de las más recientes y recomendables guías alimentarias. Sus características nutricionales hacen de ellas uno de los alimentos más recomendados tanto para reducir el riesgo de diabetes como para su tratamiento. He aquí una serie de razones por las que incluir legumbres en tu alimentación al menos dos o tres veces por semana.

En cuestiones de nutrición las conclusiones dependen muchas veces del color del cristal con el que se mire, del estudio que se consulte o de quién dice qué. A modo de ilustrativo ejemplo, conviene recordar este curioso estudio que no sin cierto grado de surrealismo, concluyó que el 80% de los ingredientes presentes en un conocido libro de recetas norteamericano tenían algún tipo de asociación con el cáncer, poniendo de relieve eso sí, que una buena parte de dichos ingredientes contaba tanto con estudios tanto a favor como en contra (no corresponde a este artículo el comentar o analizar el tema de la evidencia que pudieran aportar cada uno de esos estudios o de cómo afrontar de la mejor forma esa aparente paradoja).

Pocas son por tanto las excepciones que se pueden hacer cuando de hablar bien se trata en el terreno de la salud, sin paliativos, sobre un alimento. Una de esas escasas excepciones la constituyen las legumbres en general: lentejas, garbanzos, alubias, etc. que muy en resumen son la semilla de las leguminosas que tras su cosecha se dejan secar para luego consumirse cocinadas.

Dicho de forma breve: las legumbres forman parte destacada y en positivo de las más recientes y recomendables guías alimentarias: El Plato de la Alimentación Saludable de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard y El Triángulo invertido del Instituto Flamenco de la Salud. Todo ello además, pese a ser uno de los grupos de alimentos más ninguneado por parte de la población general. Si no el que más.