Edulcorantes, peso, diabetes y salud: muchas dudas y pocas certezas

 Los edulcorantes acalóricos se han propuesto como una solución a un problema: la omnipresencia del azúcar. Pero su uso a día de hoy sigue siendo controvertido ya que además de solucionar poco o nada, quizá sean el origen de no pocos problemas

jordane-mathieu-L1WzkR7BVGU-unsplashA estas alturas no descubrimos nada a nadie si decimos que el asunto de la implicación en la salud de los edulcorantes está en el ojo del huracán. Sin ir más lejos este es un tema que ya ha pasado por este blog en concreto con dos post consecutivos que publicamos en 2016 (este el primero y este el segundo). Ya entonces comentábamos las sombras que de un tiempo a esta parte se cernían sobre los sustitutos acalóricos del azúcar o sus derivados. Las sombras, para centrar bien el tema, no aludían al temor clásico que muchas veces se ha comentado sobre su seguridad. En el sentido clásico, todos los edulcorantes autorizados son seguros. Por eso están autorizados, y te lo conté en este artículo. La polémica sobre su problemática refiere a su capacidad para estimular el incremento de ciertas enfermedades no transmisibles como diabetes, incremento de peso, disbiosis, etcétera y otras situaciones metabólicas como el aumento del apetito.  Así y como ya ha pasado un tiempo significativo desde aquel 2016, vamos a ver punto por punto y de forma esquemática qué es lo que sabe la ciencia y lo que no sobre estas cuestiones.